Mi
espíritu recorre el bosque espeso y se confunde con la niebla, el
silencio de la montaña me eleva hasta la cima.
Surco
el valle y me deslizo como el viento entre la hojas, el
agua helada de la quebrada me despierta a la vida.
He
vuelto a nacer.
La
velocidad de nuestro diario vivir a veces hace que busquemos un
refugio apartado del ruido, en donde podamos escuchar el sonido que
produce una gota de agua al caer en un estanque o simplemente
escuchar en silencio sin mas afanes que existir, existir simplemente.
